En el auditorio de la Escuela Nacional de Náutica “Manuel Belgrano”se llevó a cabo el Seminario de Prevención de Enfermedades Infectocontagiosas en el Viajero dirigido a cadetes de la Institución.
El seminario estuvo a cargo de infectólogos del Hospital Muñiz. En ese sentido, el doctor Ernesto Beltrame, jefe de la División Sanidad de la Escuela de Náutica, presentó el panel integrado por los doctores Olindo Martino, y Susana Lloveras quienes trabajan en dicha Institución.
Martino inició su alocución diciendo que es un honor representar a ese Hospital Escuela “ya que cada año consultan y se forman médicos de muchos lugares del interior del país y del exterior. Nuestra misión es formar recursos humanos, enseñar y discutir todos los temas vinculados con las enfermedades transmisibles.”
Además resaltó, “el transportista es un viajero y como tal está expuesto a transmitir una enfermedad contagiosa. La movilidad creciente de las personas aumenta ese riesgo.”
Hizo hincapié sobre todo en la importancia de saber prevenir las enfermedades, y que ese era el principal objetivo del seminario.
Grupos vulnerables
Para la doctora Lloveras lo más importante de la clase es que el transportista pueda tomar conciencia de la posibilidad que tienen de enfermar en un viaje, y de ser introductores de una patología de riesgo luego del mismo.
Comenzó explicando por qué surge esa nueva especialidad de medicina del viajero. “Tiene un desarrollo a nivel mundial de 25 años, y nace asociada a los servicios de infectología.”
La doctora estimó, en lo que respecta al desarrollo de la movilidad de las personas por placer, que se proyecta que África y Oriente Medio van a crecer como destinos en el 2020, según la Organización Mundial del Turismo. “Es importante tener en cuenta ese dato, porque son sitios donde por su clima tropical la posibilidad de adquirir una determinada patología es más probable que en climas templados o fríos” dijo.
Al respecto también comentó que según estudios realizados los grupos de “familiares y amigos”, que viajan, y el de “las personas que se trasladan por negocios” son los de mayor riesgo a la hora de contraer una patología, porque son los que tienen menor conciencia del riesgo al que se exponen.
Entonces, en función del movimiento humano se crea esta nueva especialidad de “medicina del viajero” que tiene varias instancias de trabajo, y su mayor objetivo es la prevención. Otra finalidad es la de proteger a la comunidad que recibe a esa persona que se va de viaje tanto a la ida como a la vuelta.
Asimismo explicó, que en el 2009 cuando iba a ser el comienzo de la pandemia de la gripe A, una de las medidas que tomó la Argentina fue cerrar la frontera para los vuelos que venían de México. “El problema es que hoy los individuos pueden ingresar en cualquier destino del mundo en menos de 24 horas a través de un vuelo, y es el tiempo de incubación de las enfermedades infecciosas. La parte más difícil de la especialidad es realizar el diagnóstico y tratamiento de las patologías adquiridas durante un viaje, para ello se debe contar con un conocimiento muy amplio, que incluye saber de geografía médica, es decir conocer cómo se distribuyen las enfermedades en todo el mundo, y a su vez estar actualizado acerca de los que está pasando.”
También recordó que la primera medida es la cuarentena. “Antiguamente lo que se hacía era dejar los barcos durante cuarenta días en un puerto para no introducir la peste en determinado territorio.”
Qué pasa en Argentina y el mundo
La medicina del viajero tiene servicios públicos y privados, y servicios exclusivos que se dedican a atender a personas que viajan o regresan de los viajes. Además los hay asociados a hospitales, aeropuertos, universidades.
Argentina sólo cuenta con servicios públicos y privados de medicina del viajero. El Hospital Muñiz es pionero en la especialización, y posee el único servicio público en el ámbito de la ciudad de Buenos Aires. Como explicó Lloveras, “comenzamos a trabajar con la gente que llegaba enferma al país, por tratarse de un hospital de enfermedades infecciosas. En el 2008 empezamos a optimizar el área de lo que es prevención relacionada con los viajes.” Asimismo, resaltó que forman parte de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero.
La importancia de la prevención
Lloveras informó que según un trabajo que se hizo en el 2007, sobre 100 mil viajeros que fueron al trópico, la mitad registraron algún problema de salud. En cuanto a las muertes, explicó que por lo general los viajeros que fallecen lo hacen por patologías preexistentes, la primera causa es la patología cardíaca, luego le siguen los accidentes.
La medicina del viajero tiene tres instancias de trabajo: previo a salir de viaje, durante el mismo, y al regreso. “En la primera parte se obtiene información del destino, cómo se hospedarán, etc.; y se asocia también con los antecedentes de salud de la persona. Durante esa consulta con un médico, previa a un viaje, se busca reducir el riesgo de la persona durante el mismo (dónde va y a qué se está exponiendo) y a su vez buscar todo lo que ese individuo necesita para poder realizarlo y estar sano. La misma debería realizarse entre 4 a 6 semanas antes de partir. Es importante actualizar el calendario de vacunación y ver si se requiere alguna vacuna específica asociada con el destino. También es importante hacer prevención en otros ámbitos, por ejemplo analizando la dieta del viajero, o informar cuándo es necesario esperar una consulta médica, entre otras cosas. Por otro lado se entrega mucho material para leer y folletería que complementan la información, con recomendaciones generales, que contemplan desde cómo armar un botiquín de viaje, a como protegerse del sol, o prevenir las picaduras de insectos, entre otras cosas” expresó.
Por otro lado, destacó la importancia de intercambiar información con determinados grupos de viajeros, “la prevención se hace entre todos.”
Enfermedades sin fronteras
La Dra. Lloveras comentó también que muchas veces se encuentran en el servicio con patologías desconocidas, las cuales deben diagnosticar y dar aviso a las autoridades sanitarias. Al hacer referencia a relevamientos propios de su servicio, explicó que al tener en cuenta los pacientes que consultaron por fiebre, un 42 por ciento tuvo “pandismo” y correspondía a trabajadores (gente que viajó por cuestiones laborales).
Como resaltó la especialista, “la fiebre es un síntoma de alarma y de consulta médica inmediata, porque una persona que está en un barco con fiebre cuando llega a puerto puede correr riesgo su vida. Por eso es muy importante el diagnóstico precoz y efectivo.”
Consultada por El Semanario respecto de cómo estamos posicionados y preparados en Argentina para prevenir enfermedades, la Dra. explicó que “existe un Reglamento Sanitario Internacional en el cual los países son autónomos de solicitar determinadas vacunas o faltantes para poder cumplir las normativas con respecto a salud. Por ejemplo Sudáfrica, ahora con el mundial, tomó la determinación de exigirles a argentinos y paraguayos certificados de vacunación de fiebre amarilla.”
También comentó que si bien Argentina no posee un lugar específico para poder realizar el control en puertos y fronteras, en función de ese reglamento todos los países tienen que comenzar a controlar todo el ingreso y salida de personas.
Ley de Protección al Viajero
Tiene como objetivo proteger a cualquier persona que salga de viaje, sobre todo en cuanto a la información que se proporciona. Lloveras hizo hincapié en que “existe una responsabilidad por parte de quienes arman los paquetes de viajes y comercializan los pasajes para turistas; como así también de los directores y gerentes de empresas que envían a sus empleados a trabajar en el exterior, de proveer información relacionada con temas sanitarios y riesgos para el viajero. Ese fue el propósito con el que se presentó esta ley” enfatizó.