Entrevista
Luego de que el gobierno argentino se enfrentara con algunos cuestionamientos por el manejo del comercio exterior y particularmente sobre el cambio de políticas en las importaciones, El Semanario conversó con Diego Pérez Santiesteban, presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (C.I.R.A), para conocer la realidad de la cuestión. El sector importador ¿está sintiendo un cambio de políticas? ¿Argentina es más proteccionista?
07.06.2010 16:47 | | Fuente: Redacción Comex Online
Para analizar la cuestión, para el presidente de la C.I.R.A., Diego Pérez Santiesteban, es necesario empezar a analizar el comportamiento en comercio exterior desde el principio de la gestión de los kirchner.
“La política que diseñó el gobierno y mantiene hoy tiene dos aristas”, explicó. “Una es que el Gobierno debe administrar el comercio exterior. Este se basa a su vez en dos objetivos básicos. El primero que se logre superávit de balanza comercial y el segundo que se proteja la industria local".
“Y la segunda arista es que el comercio exterior tenga una mayor contribución fiscal de la que tenía”.
Así es que la recaudación fiscal del comercio exterior ha pasado a ser un elemento importante para este Gobierno. Significa un 25 ó 30 % de la recaudación fiscal total.
Por eso, cuando uno analiza la evolución del comercio exterior, la tiene que analizar a la luz de esa lógica.
“Asimismo se agregó otro factor, que fue que dentro de la administración del Gobierno, este no sólo administró importaciones sino que también las exportaciones en la medida que generaban problemas de desabastecimiento local”.
Claramente el modelo adoptado fue de comercio exterior administrado, tanto en exportaciones como en importaciones.
Evolución del comercio exterior
Del 2003 al 2008 fue todo crecimiento, cerrando ese último año con 130 mil millones de dólares de comercio global (impo + expo). Este fue el punto de desarrollo más alto hasta ahora. “Hasta ahí las retenciones a las importaciones habían sido por problemas de competitividad con la industria local”.
"En esos tiempos, aparecieron las licencias no automáticas, que produjeron en algún punto una disminución de la importación. Aunque es un elemento permito por la OMC, se transmitió el mensaje de que iban a estar atentos a que no haya prácticas desleales al comercio".
Asimismo la Aduana empezó a trabajar sobre las valoraciones y a objetar precios declarados. Se creó una figura que denominaron “valores criterio”.
"Esa mezcla de licencias no automáticas de la Secretaria de Comercio y los valores criterio de la Aduana, fueron el reflejo de un comercio administrado en las importaciones".
"Pero luego sobrevino la crisis internacional. Las exportaciones y las importaciones bajaron, mucho más estás últimas que las primeras".
"Bajamos a 90 mil millones de dólares el comercio. Pero como las exportaciones bajaron menos que las importaciones, el superávit de balanza se mantuvo importante. El 2009 lo cerramos con casi 18 mil millones de dólares de superávit de balanza".
Contra fines del año, ya se empieza a ver que EE UU empieza a salir de la crisis y parecía que Europa también. Eso comenzó a generar confianza y el comercio empezó a reponerse. Sobre todo la importación comenzó a reponerse.
Esto generó que los superávit de balanza comercial ya no sean los que eran. Y como la actividad el año pasado bajó, la recaudación fiscal tampoco fue tal.
Por tanto el superávit fiscal y comercial se vieron afectados.
Y se empezó a producir una luz amarilla. Ahora hay cierta preocupación sobre lo que puede pasar a fin de año.
El Semanario: ¿Entonces es por eso que el Gobierno está tomando medidas por el la de las importaciones de alimentos?
Diego Pérez Santiesteban: Si uno analiza que Argentina exporta 22 mil millones de dólares en alimentos en general e importa 1.200 millones de dólares, no parece que tuviéramos un problema en ese sector.
Además es muy difícil que un alimento del exterior compita con uno local. Sí se importa lo que acá no se produce o se completa producción cuando la producción local no alcanza para abastecer al mercado.
Entonces, como todos los bienes de consumo ya tienen licencias automáticas y 22 mil productos tienen los valores criterio, ¿Qué quedaba para ver por dónde podemos achicar? Quedaban alimentos…
El Semanario: Pero se tomó como una medida informal…
D.P.S: La Secretaría de Comercio lo estuvo analizando y está trabajando con los supermercados, con los importadores, con productores, para ver dónde se puede lograr un consenso.
El Semanario: ¿Cómo sigue la cuestión de acá a septiembre?
D.P.S: Si en ese mes estamos en 10 mil millones de dólares de superávit, nadie se va a preocupar. Pero si estamos en 7 mil millones de dólares, buscarán algún tipo de limitación.
El Semanario: ¿Qué consecuencias pueden traer este tipo de medidas?
D.P.S: Pienso que el mundo después de la crisis no va a ser el mismo mundo que conocimos. Algunos paradigmas van a cambiar. Argentina no es el único país que históricamente ha protegido sus productos.
Ni somos los primeros, ni los mayores, ni los únicos…
Creo que probablemente el escenario post crisis va a tener otro tipo de paradigmas y vamos a tener que acostumbrarnos a éstas cosas.
El Semanario: Pero la limitación a la importación de alimentos generó mucho malestar por parte de Brasil.
D.P.S: Aprovechando que la Presidenta iba para otro evento, hablaron con Lula de esto.
Fuera de que la Presidente reiteró que Argentina “no ha puesto restricciones ni las habrá”, propuso una reunión en Buenos Aires para hacer un incremento del comercio.
Brasil ha aumentado en el último año un 46% sus exportaciones a Argentina y nuestro país un 26 % a Brasil.
Argentina no quiere limitar pero necesita ayuda de Brasil. Algunos lo tomaron como una ironía. Argentina quiere seguir comprando pero también necesita que Brasil le compre más.
Los países y no sólo Argentina, es probable que profundicen estos escenarios de comercio administrado y será normal que genere resquemores en otros países.
También creo que se va a tender a que este tipo de situaciones se resuelvan más proactivamente.
El Semanario: ¿Cree que puede ser exitosa esa acción directa?
D.P.S: Con China probablemente se resuelva el problema con un acuerdo de ida y vuelta.
Creo que el mundo que viene es así.
El Semanario: ¿Brasil y China son menos proteccionistas que nosotros?
D.P.S: Brasil no es menos proteccionista y China en realidad es un país muy especial, difícil de comparar. Son grandes importadores de materias primas y grandes exportadores de bienes terminados.
El Semanario: ¿Cómo ve en el futuro ese comercio administrado?
D.P.S: En los tiempos que vienen, los gobiernos van a tener que poner más recursos en las áreas diplomáticas para estar viajando y negociando permanentemente. Así como lo hizo Chile, donde cada embajada es una oficina de venta. Creo que va a haber que empezar a pensar en un seguimiento de la relación de una forma mucho más estrecha.
Podremos mirar al mundo de una manera distinta una vez que se resuelva el tema de la renegociación de la deuda y vamos a entrar en ámbitos de negociación más finos.